martes, 2 de octubre de 2012

¿El negocio de vender software gratuito?

Aunque el software libre y las aplicaciones gratuitas tienen ya algún tiempo de rondar el mundo informático, los crecimientos explosivos de la conectividad a internet asociados con la telefonía móvil han permitido un mayor crecimiento y sofisticación de los modelos de negocio asociados con estos productos.



En el caso del software libre hasta hace algunos años se proponía como teoría el que para un desarrollador de software escribir componentes para algún producto en particular suponía un aporte importante para su autoestima pues la distribución gratuita permitía que su nombre se distribuyera en el mundo del desarrollo y se diera a conocer como una forma de reconocimiento.  Además se considera una especie de rebeldía de estos grupos intelectuales al estar ideológicamente en contra de los grandes grupos empresariales que han crecido en los últimos veinte años comercializando aplicaciones propietarias mercadológicamente muy afamadas pero a veces consideradas ineficientes o de baja calidad dada las presiones comerciales por sacarlas al mercado.  Y aunque esos modelos organizacionales e ideológicos no se descartan en la actualidad, para quien se pregunta cómo hacen dinero quienes "regalan" sus aplicaciones, he aquí algunos de los puntos importantes de sus modelos de negocio:

  • En el caso del software libre en donde no solo se trata de poder copiar gratuitamente una aplicación sino también el código con el que está hecho con derecho a comercializar y distribuirlo, sus partidarios consideran que el software es una herramienta o agregado del servicio informático para solucionar un problema.  Así, aunque se permita contar con el código y la aplicación, de su instalación se derivan servicios (que sí se cobran) como adaptaciones y personalizaciones, capacitación, creación de componentes a la medida, etc.  Algunos lo comparan con lo que sucede con el Derecho en donde todo mundo tiene acceso a las leyes y puede leerlas sin costo alguno.  Sin embargo, los abogados viven bien gracias al expertaje desarrollado para interpretar esas leyes y usarlas en los entes jurídicos.
  • En el caso de las aplicaciones gratuitas popularizadas para el internet móvil y las tablets en plataformas como las de Apple y Android, el usuario está expuesto a anuncios (banners) publicitarios incluidos en la aplicación por los cuales el fabricante cobra porque expone los mensajes a los miles de usuarios que descargan la aplicación.  Aunque es algo molesto, el usuario recibe el beneficio de poder probar las aplicaciones.  Algunos fabricantes permiten al usuario acceder a versiones libres de publicidad y a veces también más eficientes pagando una licencia.  Un porcentaje de ese cobro se lo quedan plataformas como Amazon o Google Market (ahora Google Play) como margen de venta.
  • Entre las aplicaciones antes descritas para teléfonos móviles o tablets muchas de las apuestas están en el volumen.  Las aplicaciones se venden en precios entre los $0.50 y $15 con la expectativa de que de tener éxito puede tener miles e incluso millones de descargas.  Esto es posible gracias al desarrollo de plataformas de desarrollo gratuitas que estimula a miles de desarrolladores de software a estar produciendo aplicaciones (todos buscando la fama y la gloria) y por supuesto plataformas de comercialización en donde los costos de vender 100 descargas es muy similar al de vender 1 millón.
  • Otro modelo en el que regalar una aplicación puede ser rentable es usándola como en el caso del software libre como un valor agregado para otros productos o servicios comerciales.  Fabricantes como Bticino han desarrollado líneas de productos como interruptores o sensores para el hogar dotados de tecnologías domóticas que permiten controlarlos a distancia por medio de aplicaciones que se pueden obtener gratuitamente en la red.  Igualmente, empresas que han desarrollado aplicaciones para tener servicios de información empresarial almacenados en "la nube" proporcionan a sus clientes aplicaciones gratuitas para que puedan, por ejemplo, consultar operaciones o resúmenes gerenciales desde su teléfono móvil.
  • Un modelo muy usado también es el de usar las aplicaciones como promotores de venta para determinados productos.  Fabricantes o mayoristas de ropa, muebles, relojes, etc., promueven aplicaciones gratuitas en las que se puede mantener actualizado en un teléfono móvil el catálogo de productos con las marcas que producen.  Esto permite por ejemplo a un decorador de interiores poder mostrar a su cliente lo último en accesorios para el hogar e impulsar la compra de dicha marca.  Vale la pena indicar que estas aplicaciones muchas veces permiten la retroalimentación de parte de los usuarios de manera que el fabricante obtiene información importante en cuanto a tendencias de mercado, gustos e inquietudes sobre nuevos productos.
Estos son solo algunos de los puntos principales que permite ilustrar a quienes desconocían algo de este mundo tecnológico, cómo se puede construir un negocio donde se regalan productos.  Efectivamente, el truco está en que el software suele ser un componente de un modelo de negocio más completo y no el foco de éste.  Por lo pronto ha marcado una tendencia muy clara y aún los grandes rezagados como Microsoft con su innovadora plataforma Windows Phone que tiene la fortaleza de integrarse naturalmente con los sistemas operativos y aplicaciones de oficina más difundidos del mundo, apuntan ahora sus cañones en esa dirección.  Ahora la batalla en ese terreno se pone interesante.



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