Siempre que platico sobre márketing y negocios con alguna persona me queda la impresión de que hay una admiración implícita por los productos o servicios de valor agregado y de altos precios. Al momento de elegir en qué parte del espectro colocar un negocio parece que abierta o secretamente nos gustaría más vender el "Ferrari" de estos productos. Quizás porque están más rodeados del lujo, de lindas tiendas, de publicidad ingeniosa, de patrocinios elegantes. Sin embargo, pocas veces recapacitamos sobre el lado obscuro de la luna en lo que a negocios premium se refiere. Y uno de los aspectos importantes de este lado poco visible es la vulnerabilidad a los costos altos y a las demandas sensibles al precio (especialmente en tiempos difíciles).
